Archivo mensual: mayo 2010

Capitan Hook

¡Ahoy Piratas, a navegar las aguas Caribe!

Vivo junto al mar. Entre tantas inquietudes al cambiar de paisaje y aires (vivía antes en la ciudad) alguna vez me pregunté cómo sería tener una vida de pirata, cómo eran sus aventuras cruzando los sietes mares entre bucaneros y monedas de oro. Si bien es cierto que la historia real puede resultar interesante, me pareció más divertido hacer volar mi imaginación en uno de los tours más famosos aquí en Cancún: El Capitan Hook.

Siempre que pasaba junto al muelle en mi auto, veía los galeones acallando a la orilla de la playa, y después cuando caía la noche alumbraban sus mástiles y zarpaban a alta mar llenos de turistas y una tripulación muy parecida a los Piratas del Caribe.

Un día decidí ser parte de esta aventura en el Perla Negra. Me vestí de pirata: paliacate, parche en el ojo, falda gitana, corsé y aretes grandes. Me dirigí al Embarcadero de la Zona Hotelera y anhelé con todo mi corazón de niña, adentrarme a un mundo mágico muy parecido al país de Nunca Jamás (bueno, tal vez sin sirenas y sin apaches).

Fue una noche espectacular, no cambiaría nada:

Nos recibió la tripulación del barco, muy en su papel, disfrazados de monstruos, piratas mugrosos, mujeres piratas sensuales y por supuesto no faltó el Capitán Sparrow.  El barco me encantó; era estilo Galeón, bandera negra con una calavera y banquitas de madera en todas las orillas.

Los piratas no tardaron en amenizar con buena música, cuentos, chistes, y juegos.

Al anocher, bajo una luna radiante, fuimos parte de la historia de piratas del gran Capitan Sparrow y su eterno rival, el Capitan Hook, y su eterna guerra por el Tesoro. Nosotros éramos su tripulación, nosotros luchábamos por conservar nuestras joyas y el dominio del Mar Caribe.

Entre risas, unas cuantas margaritas, una cena deliciosa de filete de carne ó langosta, y después de sacarle brillo al piso al ritmo de música latina, el tiempo se pasó muy rápido; poco antes de media noche regresamos al muelle con una gran sonrisa al saber que habíamos sido parte de una gran aventura muy lejos de nuestra vida cotidiana.

Aquella noche es y será irrepetible.