Venecia

Día 15

Ya con nuestros boletos a Madrid para el día siguiente, necesitábamos un lugar para pasar la noche. Un hostal fue la solución, barato pero a una hora y media del aeropuerto.

Milagrosamente alcanzó la tarjeta para nuestro hospedaje, lo demás ya no tenía mucha importancia. A las 3 de la tarde nos preparabamos para dormir, ya no podíamos más.

Venecia, un destino que no contemplabamos nos arrullaría esa tarde.
-Hey, despierta, tengo hambre, voy a ir a comer algo.- Me dijo
Me asusté un poco porque yo seguía profundamente dormida y le dije “Pero no vayas sola, vámonos, te acompaño”.-Sólo tengo 10 euros, a ver para qué nos alcanza.-

A mí no me importaba quedarme sin comer con tal de que ella llenara su pancita y estuviera mejor. Afortunadamente nos alcanzó para una pizza pequeña. Comí una rebanada y cuando ella terminó su primera , le pregunté si iba a estar satisfecha con su mitad, si no para dejarle mi segunda rebanada, pero me dijo que sí, así que ambas comimos y quedamos satisfechas.

Venecia, fue como un bálsamo al alma después de aquél día tal difícil. Pudimos observar uno de los atardeceres más bellos que recuerde detrás de las idílicas góndolas, sentimos el aire fresco de sus calles de agua, comimos un sabrosogelatto di frutti di bosco y escuchamos la hermosa melodía de un violin en la Plaza de San Marcos.

Lloramos, felices.

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